Playa de Maspalomas: Situada en el sur de la isla, es en esta playa en la que se encuentra el mítico Faro de Maspalomas. Si comienzas a andar por la orilla hacia el este, puedes recorrer muchos kilómetros y pasar a la Playa del Inglés sin saber muy bien dónde termina una y empieza la otra.
Playa del Inglés: Situada también en Maspalomas, pero a los pies del lugar turístico por excelencia: Playa del Inglés. Desde esta playa puedes ir caminando hacia la de Maspalomas, pero también hacia San Agustín. Si pones rumbo hacia la primera, podrás ver las dunas justo a tu derecha.
Playa de San Agustín: La playa que fue testigo de cómo empezó el turismo en el sur de la isla, ya que es en San Agustín donde se edificó el primer hotel de la zona, el Hotel Folías. Más pequeña y de arena más oscura que la de Maspalomas y la del Inglés, esta playa ofrece un entorno algo más tranquilo y con menos gente.
Playa de las Canteras: Situada en Las Palmas de Gran Canaria es la playa más popular de la capital de la isla. Con una rica biodiversidad y una vida cosmopolita a escasos metros, muchos aseguran que es la mejor playa urbana del país.
Playa de Anfi: Una de las playas artificiales de Gran Canaria. Está situada a los pies de los hoteles que el grupo Anfi ha edificado en esa zona costera.
Playa de Amadores: Otra de las playas artificiales que hay en la isla. Situada en otra de las zonas turísticas más al sur de Gran Canaria, aunque es bastante más grande que la de Anfi.
Si tienes interés en playas menos concurridas y no te importa si hay arena o piedras, te pueden interesar por ejemplo la de Montaña Arena o Triana por el sur; o las de Sardina del Norte, la de Güi Güi o la de Dedo de Dios, más hacia el norte.
Y sí, en Gran Canaria también hay unas piscinas naturales en las que podrás bañarte en el agua del mar que queda en ellas y que se va renovando naturalmente. En la isla tenemos Los Charcones, en Arucas; Las Salinas de Agaete, en Agaete; El Charco de San Lorenzo, en Moya; El Agujero, en Galdar; y Roque Prieto, en Santa María de Guía.Lo que todas ellas tienen en común –además de estar ubicadas en el norte de la isla y estar bañadas por el agua del Atlántico– es que hay área de aparcamiento cerca y algún restaurante no muy lejos, contando algunas de ellas con uno casi al lado de la piscina. Para llegar a todas es mejor ir en coche, ya que el transporte público no llega a todas y el que llega tiene un horario muy reducido.


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